La diferencia entre una IA que ayuda y una que inventa
Una IA conectada a internet suena bien hasta que le inventa a un cliente un precio que no existe o una política que nunca tuviste. La base de conocimiento de WAG resuelve eso de raíz: la IA solo responde desde tu material. Le das tu conocimiento, y ese conocimiento es el límite de lo que dirá.
Por qué importa que no invente
Una respuesta inventada no es un detalle: es un cliente al que le prometiste algo que no puedes cumplir, una venta que se cae y una reputación que se daña. Por eso WAG no deja que la IA improvise. Responde con lo que cargaste y, ante la duda, prefiere pasar a una persona antes que arriesgar tu marca.
Cómo cargas tu conocimiento
Subes tus documentos —precios, preguntas frecuentes, políticas, descripciones— y WAG los convierte en la base que usa la IA. No tienes que programar nada ni armar árboles de menús: cargas tu material como lo tienes y la IA lo aprovecha para contestar.
Búsqueda híbrida, no adivinanza
Cuando llega una pregunta, la IA no “adivina”: busca en tu base combinando significado (búsqueda semántica) y coincidencia de palabras clave. Así encuentra la respuesta correcta aunque el cliente la haya escrito distinto a como está en tu documento. Y tú defines el umbral de confianza: qué tan segura debe estar para responder sola.
Cuando no sabe, deriva
Si la respuesta no está en tu base o la IA no está lo bastante segura, la conversación pasa a tu equipo. Nadie recibe un dato inventado y ninguna consulta queda sin atención: la IA cubre lo que sabe, las personas cubren el resto.